“- ¿Cuánto es para siempre?
- A veces, solo un segundo.”
Charles Lutwidge Dodgson
Nunca creí esa historia que me contaste cuando frente al espejo dejaste caer aquella pálida sábana que transparente bajo la luz del atardecer, mostraba todo aquello que el cristal no podía.
¿Comen murciélagos los gatos?
Me preguntabas, y me dejabas escribir poemas sobre el lienzo exquisito de tus senos.
Poemas, que luego tomaban extrañas formas cuando al morir la tarde, robabas mi aliento y me desvanecía embriagado en el extraño ritmo del vaivén de tus pechos.
Entonces corrias al espejo y contenta, admirabas las figuras que mis poemas habían formado sobre tu trémula piel.
Yo contemplaba en silencio la extraña simetría que tu cabello negro formaba con tu cuerpo desnudo.
Entonces te preguntaba:
¿Quién... eres... tú?
Y respondías al enigma diciendo:
-No lo sé. He cambiado tantas veces que ya no lo sé. -
Nunca creí esa historia que me contaste, aunque sacaras un conejo blanco de tu cartera y lo hicieras desaparecer por tu nariz mientras decías:
¿Por qué se le puede hacer tarde a un conejo?
Nunca creí esa historia que me contaste, aunque sacaras una daga de tu cartera y la deslizaras sobre tus cuello mientras gritabas:
¡Alicia despierta! ¡Por favor despierta!
martes, octubre 14, 2014
martes, enero 07, 2014
La Maison des Anges
La fila de antiguas casas formaba una calle sin retorno que limitaba con el antiguo cementerio colonial. Al final de la calle se alzaba la Maison Des Anges cuyo techo decadente podía verse desde el inicio de la calle por el transeúnte que se aventuraba en ella.
Era una casa de dos pisos, sótano y un patio posterior que terminaba en un barranco.
Una sucia pileta reinaba en el centro del patio, estaba llena de hojas podridas que formaban una hedionda masa putrefacta donde en sus mejores días debió correr agua cristalina.
Los vecinos de la Maison Des Anges eran sombras que sorprendidas y temerosas espiaban por las ventanas cuando La Roque se mudó al vetusto lugar.
El interior de la casa estaba decorado por un decadente papel tapiz cubierto de moho y humedad, sus altas paredes estaban coronadas por un techo recubierto de oxidado latón decorado por un altorrelieve popular en las casas del siglo XIX. En el altorrelieve, figuras de ángeles se mezclaban con el óxido dándoles una inquietante apariencia.
La Roque instaló sus efectos en el sótano. Tan pronto pudo, examinó la pared colindante con el cementerio y su cuerpo se estremeció al escuchar un espacio hueco del otro lado.
Al derribar el muro descubrió una puerta, cuya llave estaba entre sus pertenecías. Con cautela giró el cerrojo y con mucho esfuerzo abrió la puerta. Un aire fétido llenó el sótano, La Roque no pudo soportar la pestilencia y vomitó.
Caminó con temor por el túnel que estaba detrás de la puerta. Un descendente camino serpenteante le llevó a una cámara dispuesta como un antiguo laboratorio de alquimia en cuyo centro un enorme pilar de mármol unía el techo con el piso.
En uno de los extremos del pilar, el hermoso rostro tallado de un ángel miraba a una sucia mesa donde varios iconos religiosos estaban dispuestos.
La Roque se apresuró a iluminar el lugar disponiendo cirios sobre la mesa. Bajo la luz de los cirios, notó que la mesa era un altar donde un vacío portalibros esperaba. Sus manos temblaban mientras sacaba de uno de sus bolsillos un pequeño libro. Su cubierta era de cuero y tenía quemado un angelical rostro similar al tallado en el pilar de mármol.
Con una pequeña daga dibujó en su mano izquierda el nombre del ángel cautivo en el pilar de mármol y dejó que su sangre cayera sobre el rostro quemado en el libro.
Entonces empezó a recitar un monótono cántico cuyo murmullo se extendió por aquella caverna.
ELOM DENA EVOL DAGUM
MON DENA EVOL CERAT
SA DENA EVOL RAH
ELOM DENA EVOL DAGUM
El rostro del ángel del pilar tomó un malsano rubor que pasó inadvertido para La Roque que había caído en un profundo trance mientras repetía aquel infernal mantra.
Un escalofriante gemido se escuchó en las entrañas del pilar, cuando la boca del ángel cautivo se abrió y una nube interminable de hediondas y verdes moscas colmó el lugar.
La Roque despertó sobresaltado y tomando el libro corrió tan rápido como pudo hacía la salida del túnel donde la pesada puerta le esperaba cerrada.
Buscó la llave entre sus ropas cuando con un escalofrió recordó que la había dejado colocada en el cerrojo del otro lado de la puerta.
Las moscas llegaron hasta el, y asqueado sintió como aquella palpitante nube entraba por su boca devorando su cuerpo por dentro hasta que solo su piel sángrate cayó vacía al suelo.
Era una casa de dos pisos, sótano y un patio posterior que terminaba en un barranco.
Una sucia pileta reinaba en el centro del patio, estaba llena de hojas podridas que formaban una hedionda masa putrefacta donde en sus mejores días debió correr agua cristalina.
Los vecinos de la Maison Des Anges eran sombras que sorprendidas y temerosas espiaban por las ventanas cuando La Roque se mudó al vetusto lugar.
El interior de la casa estaba decorado por un decadente papel tapiz cubierto de moho y humedad, sus altas paredes estaban coronadas por un techo recubierto de oxidado latón decorado por un altorrelieve popular en las casas del siglo XIX. En el altorrelieve, figuras de ángeles se mezclaban con el óxido dándoles una inquietante apariencia.
La Roque instaló sus efectos en el sótano. Tan pronto pudo, examinó la pared colindante con el cementerio y su cuerpo se estremeció al escuchar un espacio hueco del otro lado.
Al derribar el muro descubrió una puerta, cuya llave estaba entre sus pertenecías. Con cautela giró el cerrojo y con mucho esfuerzo abrió la puerta. Un aire fétido llenó el sótano, La Roque no pudo soportar la pestilencia y vomitó.
Caminó con temor por el túnel que estaba detrás de la puerta. Un descendente camino serpenteante le llevó a una cámara dispuesta como un antiguo laboratorio de alquimia en cuyo centro un enorme pilar de mármol unía el techo con el piso.
En uno de los extremos del pilar, el hermoso rostro tallado de un ángel miraba a una sucia mesa donde varios iconos religiosos estaban dispuestos.
La Roque se apresuró a iluminar el lugar disponiendo cirios sobre la mesa. Bajo la luz de los cirios, notó que la mesa era un altar donde un vacío portalibros esperaba. Sus manos temblaban mientras sacaba de uno de sus bolsillos un pequeño libro. Su cubierta era de cuero y tenía quemado un angelical rostro similar al tallado en el pilar de mármol.
Con una pequeña daga dibujó en su mano izquierda el nombre del ángel cautivo en el pilar de mármol y dejó que su sangre cayera sobre el rostro quemado en el libro.
Entonces empezó a recitar un monótono cántico cuyo murmullo se extendió por aquella caverna.
ELOM DENA EVOL DAGUM
MON DENA EVOL CERAT
SA DENA EVOL RAH
ELOM DENA EVOL DAGUM
El rostro del ángel del pilar tomó un malsano rubor que pasó inadvertido para La Roque que había caído en un profundo trance mientras repetía aquel infernal mantra.
Un escalofriante gemido se escuchó en las entrañas del pilar, cuando la boca del ángel cautivo se abrió y una nube interminable de hediondas y verdes moscas colmó el lugar.
La Roque despertó sobresaltado y tomando el libro corrió tan rápido como pudo hacía la salida del túnel donde la pesada puerta le esperaba cerrada.
Buscó la llave entre sus ropas cuando con un escalofrió recordó que la había dejado colocada en el cerrojo del otro lado de la puerta.
Las moscas llegaron hasta el, y asqueado sintió como aquella palpitante nube entraba por su boca devorando su cuerpo por dentro hasta que solo su piel sángrate cayó vacía al suelo.
viernes, enero 03, 2014
El abismo celestial
"Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito..."
H.P. Lovecraft
El frío en el atico se tornó insoportable cuando leyó el último cántico.
Los cirios que marcaban los limites de las sombras titilaron y un fétido aroma impregnó la habitación.
Entoces supo que su llamada había sido escuchada.
La oscuridad en la habitación se tornó cada vez mas densa hasta convertirse en un sepulcral vacio estelar.
Leyó con dificultad la última linea del conjuro de protección, cuando un gélido viento apagó la luz de las velas dejándolo ahogado en un mar de tinieblas.
Sintió como las sombras le arrastraban hacía los confines del universo, donde la luz de millones de estrellas muertas se pudre y cae hacia el abismo mas allá del espacio y del tiempo .
Un nauseabundo resplandor le mostró la frontera final del cosmos y sintió con horror como era empujado hacía la negra cloaca, donde un gusano estelar engullía las sombras que caían en sus fauces.
Atravezó las entrañas de aquel grotesco engendro sideral escuchando aterrado la gutural carcajada que producía aquella grotesca larva mientras devoraba ríos de hedionda podredumbre celestial.
En medio de aquel abismo creyó ver un tenue resplandor que se acercaba a gran velocidad.
Amparado por aquel repentino fulgor vió aterrado como nueve serpientes oscuras se lanzaban sobre aquel pequeño destello.
Finalmente pudo ver con claridad, y reconoció en aquella luz al último cirio encendido en el ático.
Frenético, buscó en el libro el conjuro de despedida, y mientras lo recitaba no notó como una de las nueve serpientes se lanzaba sobre la luz del cirio, dejándolo atrapado, sumido en la mas espantosa oscuridad.
H.P. Lovecraft
El frío en el atico se tornó insoportable cuando leyó el último cántico.
Los cirios que marcaban los limites de las sombras titilaron y un fétido aroma impregnó la habitación.
Entoces supo que su llamada había sido escuchada.
La oscuridad en la habitación se tornó cada vez mas densa hasta convertirse en un sepulcral vacio estelar.
Leyó con dificultad la última linea del conjuro de protección, cuando un gélido viento apagó la luz de las velas dejándolo ahogado en un mar de tinieblas.
Sintió como las sombras le arrastraban hacía los confines del universo, donde la luz de millones de estrellas muertas se pudre y cae hacia el abismo mas allá del espacio y del tiempo .
Un nauseabundo resplandor le mostró la frontera final del cosmos y sintió con horror como era empujado hacía la negra cloaca, donde un gusano estelar engullía las sombras que caían en sus fauces.
Atravezó las entrañas de aquel grotesco engendro sideral escuchando aterrado la gutural carcajada que producía aquella grotesca larva mientras devoraba ríos de hedionda podredumbre celestial.
En medio de aquel abismo creyó ver un tenue resplandor que se acercaba a gran velocidad.
Amparado por aquel repentino fulgor vió aterrado como nueve serpientes oscuras se lanzaban sobre aquel pequeño destello.
Finalmente pudo ver con claridad, y reconoció en aquella luz al último cirio encendido en el ático.
Frenético, buscó en el libro el conjuro de despedida, y mientras lo recitaba no notó como una de las nueve serpientes se lanzaba sobre la luz del cirio, dejándolo atrapado, sumido en la mas espantosa oscuridad.
jueves, septiembre 26, 2013
Little girl standing by forest,
waiting for the night to fall
eyes watching from the trees
lusting in her blood to drown
suddenly the Moon reveals
shapes not meant to be
suddenly the Moon brings
what only the living dead can see
Little girls asks to the shadows:
- Do monsters exist? -
The wind brings the answer:
- Under your bed we breathe -
Little girl asks to darkness:
- What is it that you fear ? -
A voice mourns out of nowhere:
- The prayers of children who believe -
Little girl asks the devourer:
- What do you feed of ?-
A ghastly ensemble answers:
- From the souls of missing children who cry forevermore -
Little girl asks the demon
- Why is it that I can you see? -
A malevolent laughter answers:
- For you died, and I have come for thee -
lunes, agosto 26, 2013
Muñeca Inmóvil
- Hi miss Alice,
To whom are you throwing love to? -
El rumor de tus tacones atravesando el cuarto, me despertó a la más grotesca resaca que he sentido en mi vida. Partiste tan deprisa que olvidaste aquél afrodisíaco balconnet púrpura entre las sábanas del catre.
Yo intentaba disipar el mareo en mi cabeza, afortunadamente encontré una botella de Whisky herida en su orgullo por el rubor de tu lápiz labial.
Siempre me decías que eras un ángel, y ciertamente lo eras.
Nunca te afectó la ausencia de tus alas, ni tampoco te afectó la modestia de aquel pequeño balcón donde juguetonamente desnudabas tu irreal silueta. Silueta que añoraba cada vez que el murmullo de tus pasos subía las escaleras hacia el último piso.
Siempre me decías que tu alas aparecerían en el momento oportuno, mientras guiabas mis manos por tu dorso desnudo.
Yo sabía que un día crecerían tus alas y volarías lejos de mi balcón.
No te importó la ausencia de tus alas, mientras saltabas desde el balcón.
Abajo, la calle se había transformado en un voluptuoso lienzo sobre el cual, yacía una muñeca inmóvil, recostada sobre un charco de sangre que extrañamente tenía la forma de dos alas.
miércoles, mayo 29, 2013
Piara
"sabes si estas viviendo o agonizando?"
La piara me arrastra frenéticamente hacia la máquina
donde cada uno espera su turno
para ser decapitado
Manchan mi inmaculada camisa blanca
con su sangre negra
mientra sus cabezas ruedan a mis pies
con una sardónica risa
Sus cuerpos continúan dando tumbos
hasta llegar al elevador
donde amontonados presionan el botón
al quinto piso
La puerta se cierra
y entre sus metalicas hojas
un riachuelo carmesí
inunda la oscura fosa
por la que lentamente ascienden...
los cerdos
La piara me arrastra frenéticamente hacia la máquina
donde cada uno espera su turno
para ser decapitado
Manchan mi inmaculada camisa blanca
con su sangre negra
mientra sus cabezas ruedan a mis pies
con una sardónica risa
Sus cuerpos continúan dando tumbos
hasta llegar al elevador
donde amontonados presionan el botón
al quinto piso
La puerta se cierra
y entre sus metalicas hojas
un riachuelo carmesí
inunda la oscura fosa
por la que lentamente ascienden...
los cerdos
lunes, diciembre 10, 2012
Entonces el ángel que devoraba mis entrañas
se detuvo a mirar su obra
y dijo:
- Miserable arcilla, no eres digna de las fauces que te desgarran -
y continuó profanando mi cadáver ante los ojos de Dios.
Entonces el ángel que bebía mi sangre
se detuvo asqueado
y escupió:
- Asqueroso cáliz, no eres digno de los labios que te agotan -
y continuó ultrajando mi cadáver ante los ojos de Dios.
Entonces el ángel que abrazaba mi sexo
se detuvo frenético
y gimió:
- Pestilente cieno, no eres digno del elixir que te baña -
y continuó lacerando mi cadáver ante los ojos de Dios.
Entonces el ángel que miraba en silencio
tomó mi mano
y susurro:
-Triste engendro desciende conmigo al abismo -
y me libró de mi cadáver ante los ojos coléricos de Dios.
lunes, julio 09, 2012
jueves, enero 19, 2012
Fée captive derrière la vitre
peau pâle sous la pluie noire
yeux qui coupent comme des épines
yeux qui magnétisent mon âme
Fée captive derrière la vitre
lèvres violettes règne votre cadavérique visage
regards qui fanent comme des rêves
regards qui brûlent comme des flames
Fée diabolique derrière la vitre
mon cauchemar sans espoir
vous dansez violente sur mon ventre
belle papillone du sang
Petite fée du l'arc-en-ciel
vous peignez mes cauchemars de couleurs
bleue, vert et rose
et vous danses papillon
sur les champs de mon enfance
Petite ange du la matinée
vous remplissez ma vie avec des arômes
de café, du le chocolat et du lassagne
et vous voles colibri
sur les étoiles clignotants
Petite souris du les miettes de pain
vous répandre ma vie avec de la poussière
du l'espoir, d'innocence et de la magique
et vous disparaissez lapin
dans le chapeau du magicien
J'aime vous rever
lorsque les ombres succombent
a l'aube morose
J'aime embrasser votre fantôme
sur les ruines de l'enfer
que tes yeux ont laissé sur mon peau
J'aime me perdre
dans le dédale de votre cheveux
morbide méduse de mes cauchemars
J'aime descendre à votre tombe
fée cadavérique qui avale mon sperme
à chaque regard
J'aime vous oublier
lorsque les étapes de la mort m'ont dit
qui est le temps d'aller
lunes, octubre 24, 2011
miércoles, agosto 24, 2011
NINFOLEPSIA
Cuando partiste
aprendí a amar las arañas
que se escabullían entre tus poemas
y mordían mis pálidos intentos
de acercarme a ti
Cuando partiste
dejé escapar las polillas
que devoraban tu cándida foto
y anidaban insolentes
en el cadáver de aquel desdichado cisne
Cuando partiste
las larvas florecieron en mis ojos
y derramaron su otoñal perfume
sobre tu cascada ámbar
Cuando partiste
las hadas de tu sonrisa dejaron de brillar
y sus siniestros gemidos
mas allá de los eones me habrán de arrullar
domingo, julio 10, 2011
miércoles, enero 12, 2011
En tu moribunda seda
herrumbrados alfileres prendí
desgarran la carne
deforma tu silueta
como a una celestial carroña
con su beso el gusano
En tu desnuda silueta
la gangrena celebra sus placeres
agobia la sangre
desgarra tu lujuria
como a una sabática arpía
con su sexo el diablo
En tu placida quietud
la Parca ensaya sus encantos
carcome tu recuerdo
devora tus rasgos
como a un pérfido serafín
el Leteo con su encanto
herrumbrados alfileres prendí
desgarran la carne
deforma tu silueta
como a una celestial carroña
con su beso el gusano
En tu desnuda silueta
la gangrena celebra sus placeres
agobia la sangre
desgarra tu lujuria
como a una sabática arpía
con su sexo el diablo
En tu placida quietud
la Parca ensaya sus encantos
carcome tu recuerdo
devora tus rasgos
como a un pérfido serafín
el Leteo con su encanto
domingo, enero 09, 2011
Las Hadas de la Morgue
"I wasn't even a ghost. I'm sorry..."
- Alice Cooper -
Las hadas de la morgue
susurran tu nombre
susurran tu nombre
derraman tu aliento
en mi cuerpo
en mi cuerpo
ensayan violentas orgías
sobre mi pecho
sobre mi pecho
Las hadas de la morgue
devoran tu silencio
esparcen tus cenizas
en mis recuerdos
encarnan grotescas orquídeas
sobre mi sexo
Las hadas de la morgue
carcomen tus labios
derrochan lujuria
sobre mis restos
copulan feroces
sobre el cadavérico piano
sábado, agosto 21, 2010
la sed de tu sangre me llama
perverso eco que estremece mi cuerpo
el aroma de tu carne me enciende
ahora que el cálido manto de la tierra te cobija
tus despojos despiertan mi perdido apetito
las ideas me atormentan desde te has ido
mis pálidas manos corrompen tu lecho
la imposible lujuria seduce nuestros restos
deseo tenerte…
dentro
como el féretro que ahora te estrecha
deseo tenerte…
dentro
como el gusano que tu carroña besa
tu gélido pecho contra el mío
profana cópula que envidian las larvas
construimos esta tumba juntos
ahora tendrás que llenarla
…sola
tu frío anhelo contra el mío
profana cópula que anhelan las ratas
deseo tenerte…
dentro
como el sarcófago a sus amados muertos
deseo tenerte…
dentro
como el hedor que tus labios atrapa
mis pálidos muslos poseen tu féretro
los blasfemos espasmos liberan mis engendros
tus despojos apagan mi complacido apetito
mi mente se apacigua por un momento
el aroma de tu carne me apaga
ahora que la verme tus entrañas inflama
mi sed de tu sangre escapa
otros deseos aterran mi alma
cavamos esta fosa juntos
ahora tendrás que llenarla
…sola
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